Piura y sus industrias

Luis Ginocchio Balcázar

El departamento de Piura fue durante varias décadas del siglo pasado uno de los cinco departamentos con mayor inventario industrial en el país. En su momento la industria petrolera de Talara fue uno de sus pilares. Por fortuna se han venido sumando nuevas industrias que han evidenciado un proceso de diversificación productiva de la región.

La historia refiere que recién en la década de 1940 se pavimenta la carretera Panamericana que unió Piura con el resto del país. Antes de esa fecha, el flujo de mercancías era mayormente por mar con líneas que hacían cabotaje entre Paita, puertos vecinos y Callao. Igualmente, cuando se trataba de los embarques a Ecuador, Colombia, Panamá y conexiones[1].

Las industrias podemos clasificarlas por su intensidad tecnológica que aunque pequeñas en volúmenes de producción, han avanzado en calidad, presencia y costos que las hacen muy competitivas. Las hay artesanales con algunas máquinas pero donde prima el trabajo manual.  Las de mayor intensidad tecnológica suelen atender mercados del extranjero.  

Durante la segunda mitad del siglo XVIII Piura mantuvo un interesante comercio con Ecuador, tanto con Loja y Guayaquil.  De esos años destacan los embarques de pieles de caprino, cascarilla (corteza de la quina, de uso medicinal), sombreros de paja, fibra de algodón, el tabaco de Jaén y el algodón que se llevaba a Cuenca de donde volvía como prendas de vestir.

Es necesario resaltar incipientes actividades productivas piuranas, que crearon creó empleo y prosperidad como el azúcar, la chancaca, el aguardiente y las harinas, todas ellas cercanas a la agricultura, la actividad pecuaria ganadería y la pesca. Vacunos en sierra, caprinos en costa y equinos, que gozaban de mucha demanda para el trabajo en el campo.

Durante la colonia Piura comerciaba con Quito, Guayaquil, Cuenca y Loja (y de allí a Panamá y los mercados de los países ricos del norte). Se comerciaba con Lambayeque, lo que hoy es La Libertad, Cajamarca, Jaén y Lima[2] destacando las pieles de caprino y el jabón preparado a partir del sebo del ganado costeño sin menoscabo del trigo, azúcar y algodón, entre otros.

Piura y Tumbes destacaron por ser espacios comerciales con liderazgo en los servicios de arrieraje y transporte de mercancías con participación de pequeños comerciantes de sal, tollo y lejía. Desde los primeros años de la república, la ganadería fue el motor regional pero luego fue desplazada por el algodón (los bienes con demanda exterior eran cascarilla, cacao y tabaco).

El guano y el salitre ayudaron a la caja fiscal en momentos de estrechez. En la segunda mitad del siglo XIX a consecuencia de las guerras en esos años se perdieron algunas industrias que prometían y el país se convirtió en exportador de materias primas como algodón, cascarilla, anís, cueros de caprino y sombreros de paja[3] exportados a España, Chile y Colombia. Sin embargo, llegó la industria de aceite y jabón de la pepa de algodón.

En la primera parte del siglo veinte existió la cervecería San Miguel, cuya planta operó muy cerca al mercado de abastos de la capital departamental. Coca Cola tuvo una planta embotelladora en Sullana a inicios de los años cincuenta. Las gaseosas Cassinelli también estuvieron presentes en la Perla del Chira desde hace mucho tiempo y luego Concordia, Pepsi y el grupo Añaños.

Algunas pequeñas plantas que preparaban bebidas alcohólicas, más allá de chicha (artesanales) como el anisado o las bodegas que preparaban vinos y piscos. De esos tiempos tan lejanos solo han quedado las aguas gaseosas y algunas plantas de cerveza artesanal pero las necesidades de refrescos siguen siendo demandados en nuestro clima caluroso.

En el siglo XX, de auge algodonero para la región, se modernizaron desmotadoras y plantas de extracción de aceite comestible pero no fue sino hasta 1975 que inicia Industria Textil Piura, la planta con el más alto nivel tecnológico durante el siglo XX en la región, que hilaba algodón Pima y exportaba su calidad Pimax. Fue un penoso retroceso para Piura su cierre en 2015.

En la Zona Especial de Desarrollo de Paita destacan industrias con alto nivel tecnológico como la industria farmacéutica de oftálmicos y la empresa procesadora del edulcorante natural Stevia. Había una planta[4] de capitales coreanos que procesaba ‘surimi’ a base de pulpa de pescado. Paita con sus procesadoras de hidrobiológicos (conservas y harina de pescado), siempre activa.

Morropón destaca por su empresa procesadora de semillas de hortalizas que cuenta con alta tecnología ofreciendo empleo a un gran número de familias de su zona de influencia. También hubo una planta procesadora de cáscaras de limón para extracción de pectinas y varias plantas de procesamiento de aceite esencial de limón. La primera planta fue Coochul, que ya no existe[5].

Talara mantiene su liderazgo gracias a su industria petrolera. Sullana con sus industrias de la caña para azúcar y etanol, aguas gaseosas y derivados del limón sutil, además de sus empacadoras de banano orgánico. La Perla del Chira contaba con factorías y fundiciones que atendían a las industrias locales, regionales y embarcaciones, algunas aún permanecen activas.

Piura operan las plantas agroexportadoras que manejan volúmenes muy destacados de uva de mesa, mango fresco y congelado, mientras que la agricultura familiar trabaja banano, café, cacao y panela orgánicos. Destaca la planta para procesar cacaos de alto aroma de la cooperativa Norandino, con tecnología de alto nivel.

En la provincia de Piura también existe una fábrica de cemento, industrias metal mecánicas, industrias panificadoras y de dulces regionales y plantas de agua de mesa. La zona metropolitana de Piura con Castilla, 26 de Octubre y Catacaos constituye un centro de consumo creciente y muy poblado. Y una vez que renazca el centro de la ciudad vendrá un inusitado movimiento comercial.

Sechura luce orgullosa la diversificación más sorprendente de las décadas recientes. Tiene además del agricultura e industria pesquera, la maricultura (conchas de abanico), el gas y los fosfatos que se exportan como roca fosfórica. Con el gas están cerca importantes industrias como los plásticos y otros polímeros.

Hay mucho por hacer y es prioritario continuar con la tarea de la diversificación productiva de la región Piura, fortalecer su sostenibilidad y transformación digital para dar el salto a los mercados más exigentes.

Hoy día aun no tenemos una industria que procese caprinos para su venta al menudeo, en empaques al vacío y otras tecnologías de preservación que permitan que los visitantes puedan llevar a sus hogares cabritos debidamente preparados. Algo similar también podría hacerse con los jamones de pierna y quesos de Ayabaca y Huancabamba.  

Es urgente procesar los residuos de la producción agropecuaria, hidrobiológica y agroindustrial. Obtener fertilizantes (bioinsumos), biogás y energía solar y utilizar las nuevas tecnologías como Internet de las Cosas, sensores y sistemas de monitoreo de avanzada, que permitan abonos naturales confiables, sostenibles y con mejores costos que los abonos sintéticos importados.

Y sin duda, una forma más innovadora y eficiente de renovar la manera como se trabajan los chifles, papas fritas y bocaditos, los dulces regionales (imposible olvidar a dulces La Españolita, una tradición de excelencia y creatividad), las tortas y mazapanes de Las Lomas, con identidad piurana basada en culto a la calidad y experiencias de usuario sobresalientes[6].  

Haciendo Futuros
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Piura, Setiembre 1, 2026



[1] En ‘JMB, comerciante exitoso y ciudadano de Piura’ se destaca: ‘Visitar llevando mercadería, cuando no se contaba con automóviles, Morropón, Ayabaca y Huancabamba e, incluso llegar hasta la ciudad de Loja (Ecuador), pasando por Sabiango, Sozoranga, Cariamanga y Gonzanamá. Y de allí a Ayabaca vía Amaluza y el río Calvas. O de Alamor a Loja por Zapotillo, Macará y Celica’.

[2] Aldana y Diez. Balsillas, piajenos y algodón. CIPCA. 1994.

[3] 9,937 docenas de sombreros de paja con un valor de 198,740 soles versus 173,298 kg de algodón por 173,298 soles.  Op. Cit. Aldana y Diez.

[4] Procesadora de productos hidrobiológicos precocidos, empanizados y ultracongelados a base de surimi para exportación. Por ejemplo, elaborar un producto en forma de muslitos de cangrejo a base de surimi con sabor e imitación a carne de cangrejo, precocido y empanizado.

[5] El trabajo del sacerdote agustino P. Porfirio Diaz, OSA, de nacionalidad mexicana, asentado en la prelatura de Chulucanas (de ese entonces, los años 1960s) fue fundamental para acceder a los fabricantes de la maquinaria de extracción de la esencia del limón en Colima, México. Quién iba a pensar que años más tarde el Padre Roberto Prevost OSA recorrió la diocesis dejando una huella imperecedera, hoy nuestro pontífice León XIV.

[6] Mención aparte merece la ´esencia’ de café embotellada que procesan Isidro Guerrero Mondragón de Ayabaca y la Asociación ‘El buen sabor del café’ de Huarmaca, Huancabamba. Este producto puede dirigirse a un sector de consumidores que valoran el tener un café de buen sabor y aroma listo para preparar su bebida favorita. De ganar aceptación este producto podríamos hablar de una nueva industria para llevar más productos piuranos a los hogares del país. Tomado de: ‘El café, abanderado de la sierra piurana’.

 

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