Seguridad hídrica y desarrollo agrario. Hacia una agenda de Estado multisectorial

por Tulio E. Santoyo Bustamante

Ingeniero Agrícola y (e) Maestría en Ciencias con mención
en Ingeniería Hidráulica


Nota del editor. ‘Haciendo Futuros’ agradece el aporte del Ing. Tulio Santoyo Bustamante mediante su reflexión e importante sobre temas de su especialidad.


Resumen Ejecutivo.
 El presente análisis plantea la necesidad de elevar la seguridad hídrica a una política de Estado transversal, superando el enfoque sectorial y reactivo actual. Mediante una evaluación de la brecha entre el diseño normativo y la ejecución territorial, se propone transitar hacia una gestión prospectiva y multisectorial que articule la infraestructura hidráulica mayor con la infraestructura natural. El documento concluye que la sostenibilidad del desarrollo agrario y la mitigación de la conflictividad social dependen de alinear de forma vinculante la política, el presupuesto y los proyectos bajo un enfoque de gestión integrada de cuencas.

El crecimiento rural sostenible exige superar los enfoques fragmentados. El desarrollo agrario y la seguridad hídrica deben consolidarse bajo una misma agenda de Estado. El agua no es un recurso sectorial; es el motor de la seguridad alimentaria, la salud pública, la estabilidad ecosistémica y la gobernabilidad territorial.

Garantizar su disponibilidad en cantidad, oportunidad y calidad requiere un liderazgo multisectorial articulado.

Diagnóstico: El Desafío de la Implementación Territorial

El Perú cuenta con un marco normativo moderno en gestión integrada de recursos hídricos. Sin embargo, la brecha crítica radica en la distancia entre el diseño legal y la ejecución real en el territorio.

En el sector agrario, no basta con ampliar áreas de riego. Una política moderna debe entender que la producción y la conservación avanzan juntas bajo criterios de eficiencia y equidad.

Cuellos de Botella Institucionales

Fragmentación sectorial: Duplicidad de esfuerzos y baja coordinación intergubernamental.

- Inversión reactiva: Proyectos aislados que ignoran la dinámica integral de la cuenca.

- Déficit de sostenibilidad: Priorización del gasto en infraestructura física de cemento, sin asegurar su operación, mantenimiento y continuidad.

Una política agraria moderna debe romper el falso dilema entre producción y conservación. Ambas variables deben converger bajo criterios de eficiencia económica, sostenibilidad y equidad territorial.

Potencialidades: Activos Estratégicos del Territorio

El Estado dispone de ventajas competitivas subutilizadas que pueden optimizar la inversión pública:

Diversidad territorial: Ecosistemas y conocimientos locales aptos para soluciones adaptadas a cada cuenca.

Infraestructura mixta: Complementariedad técnica entre la infraestructura hidráulica mayor y la infraestructura natural (cabeceras de cuenca, bofedales y suelos).

-  Institucionalidad desplegada: Capacidades instaladas en el MIDAGRI, la ANA, los gobiernos subnacionales y las organizaciones de usuarios.

La reforma no requiere crear nuevas estructuras burocráticas paralelas, sino interoperar y optimizar los sistemas existentes con metas medibles e información compartida.

Oportunidades: Innovación, Planificación Territorial, Gestión Prospectiva y Financiamiento Moderno

El cambio radica en transformar los criterios de planificación e inversión pública:

Gestión preventiva: Transición de una gestión reactiva, hacia una gestión territorial, correctiva y prospectiva; que anticipe sequías, inundaciones y estrés hídrico.

Innovación tecnológica: Implementación de riego tecnificado, digitalización de usos, monitoreo automatizado de fuentes y economía circular mediante el reúso de aguas residuales.

Mecanismos de Financiamiento sostenible: Movilización de capital a través de Alianzas Público-Privadas (APP), obras por impuestos y esquemas de Retribución por Servicios Ecosistémicos (MERESE); entre otros.

La tecnología debe ir acompañada de asistencia técnica. La infraestructura sin capacidad de gestión termina deteriorándose rápidamente.

Vulnerabilidad: El Reto de la Gobernanza y la Resiliencia

El diseño de políticas públicas debe mitigar riesgos sistémicos que amenazan la estabilidad social y económica:

Crisis climática: Alta incertidumbre en la disponibilidad del recurso.

Brechas de infraestructura: sistemas de riego tradicionales, envejecimiento y baja eficiencia.

Conflictividad social: Competencia no regulada entre los sectores productivos, extractivos, el consumo humano y la conservación.

La seguridad hídrica es un componente clave de la gobernabilidad. Requiere reglas claras, datos confiables y espacios de concertación para una distribución justa de los beneficios y riesgos del desarrollo

El enfoque de cuenca permite comprender estas interdependencias. Seguridad hídrica también significa gobernabilidad, confianza y distribución justa del recurso.

Acciones Estratégicas de Gestión Pública

Para institucionalizar este cambio, la agenda pública debe priorizar dos líneas de acción inmediatas:

1.    Elevar la seguridad hídrica a política de Estado: Vincularla directamente y declararla condición transversal para la seguridad alimentaria, la adaptación al cambio climático y la competitividad nacional.

2.    Ruta estratégica – operativa alineada a la cadena de valor pública: Conectar de forma vinculante la política, la normativa, la estrategia, los planes y el presupuesto con los proyectos de impacto local.

Es imperativo ejercer plenamente las facultades de la Ley de Recursos Hídricos (*), aplicando innovación, diligencia técnica y predictibilidad en el "cómo se hace" para garantizar un impacto sostenible en el territorio.

(*) Rol multisectorial del Ministerio de Desarrollo Agrario: El Ministerio de Agricultura, por ser el sector al cual está adscrita la Autoridad Nacional del Agua, es el ente a través del cual se dictan los decretos supremos, a propuesta de dicha autoridad, para normar la gestión integrada y multisectorial de recursos hídricos, conforme con las disposiciones de la Ley.

Participación y opinión

La seguridad hídrica no es un problema del futuro; es una urgencia de gestión pública actual, que requiere pasar de la reacción a la planificación prospectiva.

En cada territorio regional se establecer un espacio de debate sobre qué reformas institucionales se consideran prioritarias en su región para cerrar la brecha entre la norma y el territorio.


Haciendo Futuros
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Piura, Agosto 24, 2026


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